La Biblia aborda el tema del dinero de forma profunda y práctica, reconociendo su importancia en la vida diaria, pero advirtiendo sobre los peligros de convertirlo en una prioridad espiritual. A lo largo de las Escrituras, el dinero aparece como un recurso que debe administrarse con sabiduría, responsabilidad y un corazón alineado con los principios de Dios.
El dinero en la perspectiva bíblica
Desde el Antiguo Testamento, el dinero es presentado como una herramienta necesaria para la vida cotidiana. Proverbios 10:4 afirma: “La mano negligente empobrece, mas la mano de los diligentes enriquece”, mostrando que el trabajo y la buena administración son valorados. Sin embargo, la riqueza nunca es presentada como el objetivo final de la vida.
El peligro de amar el dinero
Uno de los mensajes más claros se encuentra en 1 Timoteo 6:9-10: “Los que quieren enriquecerse caen en tentación… porque raíz de todos los males es el amor al dinero”. El contexto de esta enseñanza apunta a que el deseo desmedido de riqueza puede llevar a la codicia, la injusticia y el alejamiento de Dios.
Jesús y las riquezas materiales
Jesús habló frecuentemente sobre el dinero, enfatizando la necesidad de priorizar lo espiritual. En Mateo 6:24 declara: “No podéis servir a Dios y a las riquezas”. Esta afirmación no condena la posesión de bienes, sino la esclavitud interior que se produce cuando el dinero ocupa el lugar que solo corresponde a Dios.
La correcta administración del dinero
La Biblia promueve la mayordomía responsable. Lucas 16:10 enseña: “El que es fiel en lo muy poco, también en lo más es fiel”. El manejo del dinero refleja el carácter de la persona y su compromiso con los principios bíblicos, incluyendo la honestidad, la previsión y la generosidad.
Aplicación práctica para la vida diaria
Según la enseñanza bíblica, el dinero debe ser usado con equilibrio. Esto implica trabajar con integridad, evitar el endeudamiento irresponsable, compartir con los necesitados y no poner la confianza en las riquezas. La generosidad y el contentamiento son claves para una relación sana con el dinero.
Conclusión
La Biblia enseña que el dinero no es malo en sí mismo, pero sí peligroso cuando se convierte en un ídolo. Al colocar a Dios en primer lugar y administrar los recursos con sabiduría, el dinero puede convertirse en una herramienta para bendecir a otros y vivir de acuerdo con los valores espirituales.



