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Jueves, Febrero 5, 2026
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¿Qué dice la Biblia sobre la fortuna?

La Biblia habla mucho sobre la fortuna, el dinero y las riquezas, pero no de la manera que muchos esperan. En lugar de condenar la riqueza en sí misma, las Escrituras ponen el énfasis en la actitud del corazón y en cómo se usa lo que se posee.

La fortuna no es mala, pero tampoco es lo más importante

La Biblia reconoce que algunas personas fueron ricas y bendecidas materialmente. Abraham, Job y el rey Salomón tuvieron grandes riquezas, y en muchos casos estas fueron vistas como bendiciones de Dios.

“La bendición del Señor es la que enriquece, y no añade tristeza con ella.”
— Proverbios 10:22

Sin embargo, la Biblia deja claro que la fortuna no define el valor de una persona, ni garantiza felicidad o paz.

El peligro de amar el dinero

Uno de los mensajes más claros de la Biblia es la advertencia contra poner el dinero por encima de Dios o de los valores espirituales.

“Porque raíz de todos los males es el amor al dinero.”
— 1 Timoteo 6:10

El problema no es tener dinero, sino amarlo, depender de él o convertirlo en un ídolo. Cuando la fortuna gobierna el corazón, puede llevar a la codicia, la injusticia y el olvido de los demás.

No confiar solo en las riquezas

La Biblia enseña que la fortuna es inestable y pasajera. Hoy se puede tener mucho y mañana perderlo todo.

“No te afanes por hacerte rico; sé prudente y desiste.”
— Proverbios 23:4

Por eso, se anima a las personas a poner su confianza en Dios y no en el dinero, que no ofrece seguridad eterna.

La verdadera riqueza según la Biblia

Jesús fue muy claro al enseñar que la verdadera fortuna no es material, sino espiritual.

“No os hagáis tesoros en la tierra… sino haceos tesoros en el cielo.”
— Mateo 6:19-20

La Biblia considera como verdadera riqueza:

  • La fe

  • La sabiduría

  • El amor

  • La justicia

  • La generosidad

Estas son riquezas que no se pierden con el tiempo.

La fortuna como herramienta para hacer el bien

Cuando el dinero se usa correctamente, puede ser una herramienta poderosa para ayudar a otros.

“Al que es generoso le irá bien, y el que reanima a otros será reanimado.”
— Proverbios 11:25

La Biblia anima a compartir, ayudar a los necesitados y usar los recursos para hacer el bien, no solo para beneficio propio.

Conclusión

La Biblia no condena la fortuna, pero sí advierte sobre los peligros de ponerla por encima de Dios y de los valores correctos. El mensaje central es claro: la verdadera riqueza no está en cuánto tenemos, sino en cómo vivimos y en quién confiamos.

La fortuna material puede ir y venir, pero una vida guiada por la fe, la humildad y el amor deja frutos eternos.

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